Aprender a maternarse

30/01/2024
Natalia Hostalot

Cuídate como cuidarías a alguien a quien quieres.

Aprender a maternarse

Una de las tareas en las que suelo acompañar en muchos de los procesos de terapia, y que yo misma sigo incorporando en mi propia vida es la de aprender a maternarme.

Me gusta usar el término “maternar” porque pienso en la madre como en aquel lugar cálido y acogedor que nutre, consuela y repara.

Es a ese lugar a donde nos suele costar más llegar aunque parezca simple y fácil.

Aprendemos a cuidarnos como nos cuidaron:

Tanto padre como madre tienen funciones muy importantes en la construcción de nuestra psique, pero se les asignan diferentes roles simbólicos (aunque cada caso personal puede ser diferente y un padre podría, por ejemplo, cumplir un rol materno si recaen sobre él las funciones y características propias de este).

Según Bowlby, J. (1969), la función materna consiste en darnos cuidado físico y emocional y crear un apego seguro desde el momento de nuestra llegada al mundo.

La madre desempeña también un papel crucial en nuestro desarrollo emocional proporcionándonos consuelo, afecto y seguridad y nos sirve de primer modelo de comportamiento y valores. Por otra parte, la función prototípica paterna sería la de la imposición de límites y estructura, favorecer el desarrollo de la identidad y promover nuestra autonomía, la exploración del mundo y nuestra socialización.

El acto de maternarnos, conecta pues con la idea de atender a nuestras propias necesidades de una manera amorosa y compasiva, similar a cómo una madre cuidaría de su hija o hijo.

Podemos encontrarnos con un conflicto cuando sentimos que nuestra madre o nuestro padre no cumplieron con este rol como debían porque no supieron o no pudieron. Cuando ha habido negligencia, abandono o maltrato, es muy difícil que hayamos aprendido e integrado lo que es cuidado y afecto hacia nosotras o nosotros mismos. Pero también puede ocurrir que sí que se nos haya dado esa base y lugar seguro en la infancia y en algún momento de nuestra vida por circunstancias determinadas, nos desatendamos y nos abandonemos.

 

¿Sueles sentirte sobrepasada o sobrepasado por las emociones?

Algunas situaciones pueden llegar a generarnos estados emocionales que son muy difíciles de sostener. En el proceso de terapia, aprendemos a tomar conciencia de cuando nuestro sistema nervioso se desregula y también qué hacer en estos casos.

Cuando no tenemos herramientas, lo más común es recurrir a todo aquello que es externo a nosotros: relaciones de mucha dependencia emocional, consumo de sustancias, comer compulsivamente, etc.

El objetivo del proceso de terapia es aprender cuando estamos sobrepasando nuestro umbral de tolerancia (aquel que establece el límite entre lo que podemos y no podemos gestionar) y poder buscar otras estrategias. Cuando hay trauma, este umbral de tolerancia a veces es mucho más sensible a ser sobrepasado. Puede que las situaciones nos generen respuestas emocionales más intensas.

¿Te has preguntado alguna vez a qué recurres cuando sientes el malestar dentro de ti?

Te propongo que te tomes unos minutos y lo pienses. Si ahora no puedes encontrar la respuesta, haz este ejercicio de toma de conciencia cuando sientas malestar y busques una forma de aliviarlo.

Imagen ¿Por dónde puedo empezar a maternarme?

¿Por dónde puedo empezar a maternarme?

Aprender a hacernos cargo de nosotras y nosotros mismos de una manera amorosa para no tener que recurrir siempre a algo externo es una condición necesaria para empezar a poder sentirnos seguros y sanar.

Maternarnos implica que seamos capaces de cuidarnos como haríamos con alguien tan sensible y delicado como un bebé: tomarnos tiempo para atender y entender nuestras necesidades físicas, emocionales y mentales. Aceptar estos estados emocionales que pueden aparecer, aunque no nos gusten y practicar la auto-compasión reconociendo y aceptando nuestras imperfecciones y dificultades sin entrar en la autocrítica destructiva y la comparación constante con otros.

Ahora que has llegado al final de este artículo, me gustaría que te preguntaras:

 

  • ¿Cómo cuido yo de mi cuerpo físico, emocional y mental?
  • ¿Cómo me trato cuando no me encuentro bien?
  • ¿Qué tipos de cuidado busco yo en otras personas?
  • ¿Qué es lo que me hace sentir segura y en calma?

 

 

Quizás, a través de estas respuestas, obtengas algunas claves de por dónde quieres empezar este proceso de automaternaje, sin olvidar, que para un trabajo más profundo, estoy aquí para guiarte y sostenerte.

 

Te abrazo,

 

Natalia