El proceso de transformación en terapia

26/03/2024
Natalia Hostalot

El proceso de transformación en terapia

Me gusta pensar que los procesos de terapia, en su mayoría son procesos de transformación.

La mayor parte de las veces, acudimos con una demanda concreta o con un dolor intenso o dificultad que nos impide mantener nuestro funcionamiento habitual.

En ese momento no somos capaces de ver que hay un margen de mejora o avance, muchas veces, ni siquiera pensamos que tenemos la llave de nuestras puertas o que dentro de nosotros está el potencial para resolver aquello que nos está generando conflicto o dificultad.

Pienso en el proceso de transformación como en la contemplación de un paisaje. Vemos lo que va ocurriendo en el afuera y estamos ocupados y enfrascados en el momento y gestionando las pruebas y obstáculos que va poniendo el camino.

Sin embargo, en esos procesos simples o complejos por los que hemos pasado a lo largo de la vida, de repente, nos vemos haciendo las cosas diferente. Y es en ese “hacer las cosas de otra forma” en el que estamos incorporando un aprendizaje, un cambio y un crecimiento.

Incorporar respuestas nuevas frente a situaciones que ya conocemos o hemos atravesado en el pasado, a veces también implica dejar atrás conductas que nos generan seguridad pero que están relacionadas con traumas pasados y que nos limitan o son parte del problema inicial con el que llegamos a consulta.

Situaciones que nos asustaban, límites que no nos sentíamos capaces de poner, momentos o relaciones que nos costaba soltar o dejar atrás…

De pronto nos vemos afrontando y dando la vuelta a todo aquello que antes sentíamos que nos ponía a nosotros del revés. Puede que mirando hacia atrás veamos a nuestro o nuestra yo del pasado y no entendamos que ha pasado exactamente, pero ya no somos los mismos.

Y así es como se va dando la transformación en nosotros.

No suele ser un proceso de iluminación repentina sino más bien una danza de vaivenes, un recorrido silencioso y a veces imperceptible, un camino que tenemos que recorrer una y otra vez hasta encontrar nuestro propio movimiento y nuestra propia voz.