Me gusta pensar que los procesos de terapia, en su mayoría son procesos de transformación.
La mayor parte de las veces, acudimos con una demanda concreta o con un dolor intenso o dificultad que nos impide mantener nuestro funcionamiento habitual.
En ese momento no somos capaces de ver que hay un margen de mejora o avance, muchas veces, ni siquiera pensamos que tenemos la llave de nuestras puertas o que dentro de nosotros está el potencial para resolver aquello que nos está generando conflicto o dificultad.