Iniciar un proceso terapéutico

04/09/2023
Natalia Hostalot

Esto es lo que deberías esperar.

Iniciar un proceso terapéutico:

Hay innumerables factores que hacen que puedas estar leyendo este artículo en este momento.

Quizás llevas pensando mucho tiempo consultar por diversas cuestiones o puede que estés atravesando una situación que actualmente te desborda.

Puede que a tu alrededor escuches muchas opiniones sobre lo que debes hacer, pero lo más importante es que tú sientas que quieres embarcarte en un proceso que no siempre será fácil.

El proceso terapéutico es un espacio de escucha y de apoyo pero que también va a implicar cuestionar creencias y conductas tanto tuyas como de las personas que te rodean.

Manos en el agua

Cuando sepas que quieras adentrarte en este camino con sus luces y sus sombras, el siguiente paso es buscar un terapeuta con quien te sientas cómoda o cómodo.

Existen muchos enfoques diferentes dentro de la psicología y una gran parte de ellos son eficaces a la hora de abordar determinadas problemáticas. Puedes pedir recomendaciones dentro de tu entorno y también leer sobre las diferentes alternativas que tienes. Lo importante, desde mi punto de vista, es que sientas desde el primer momento que es un espacio acogedor, libre de juicio y que te da la seguridad como para compartir tus inquietudes.

Cuando hayas encontrado un espacio en el que te sientas cómodo, lo más esperable es que la primera o primeras sesiones sean una evaluación inicial en la que el terapeuta te hará preguntas sobre tu historia personal, tu problemática y preocupaciones actuales y cuales son los objetivos que buscas a través del proceso.

Es posible que en este punto todavía te cueste abrirte a alguien que no conoces y exponer tus inquietudes y tu vulnerabilidad, por eso es importante que en estos primeros momentos sientas que ese espacio es un lugar acogedor y libre de juicio.

Lo más normal será comenzar con sesiones más regulares (normalmente semanales) para crear el vínculo y la confianza necesaria como para poder ahondar en aquello que se debe trabajar.

En este punto será necesario un grado de compromiso importante para que el proceso funcione y puedas empezar a ver cambios y mejoría.

Es posible que tras algunas sesiones te cuestiones y plantees muchas cosas que quizás nunca te habías planteado. Puede que descubras que el problema inicial con el que llegabas a consulta no es el problema principal, e incluso que eso que crees que te está causando inquietud o dolor, es solo la punta del iceberg. Todo esto implica en momentos un cierto grado de malestar que es importante que estés dispuesta o dispuesto a atravesar para identificar situaciones o cambiar ciertas dinámicas para mejorar tu situación actual.

Si el vínculo que se establece con tu terapeuta es bueno, hay un compromiso mutuo y trabajo por ambas partes, el proceso puede ser bellísimo y transformador.

 

El espacio de terapia puede ser la puerta hacia tu interior. Hacia adentrarte en lo más profundo de tu mundo interno y descubrir todo aquello que hoy aún te es desconocido.